Comando Bolívar-Chávez

Miguel Ángel Pérez Pirela / Opinión

Dos elecciones ganadas de esta forma son una decisión de vida del pueblo venezolano, son el apoyo irrestricto al proyecto socialista que lidera el presidente Chávez.

Dos elecciones ganadas contundentemente despejan las dudas sobre el modelo que los venezolanos quieren para su futuro.

La tranquilidad con la que se desarrollaron las elecciones del 7-O y el 16-D, deja claro a lo interno, pero también internacionalmente, que éste es un pueblo de paz, de santa paz.

Las afirmaciones del presidente de Estados Unidos contra nuestro país, nuestro Comandante y nuestra democracia, fueron respondidas contundentemente con el voto de cada uno de nosotros. Mejor respuesta, imposible.

Hoy el país se despierta con una situación que ningún analista hubiera vaticinado hace 6 meses: nos levantamos en santa paz y con una democracia fortalecida y probada en estos últimos meses, acaso como nunca antes.

La mejor medicina que pudo darle el pueblo al presidente Chávez fue el resultado de este 16-D. Resultado que no sólo ayuda a su sanación, sino también exorciza las causas de ese cáncer que lo agobia.

Amanecimos con un Presidente batallando por su vida y un pueblo, un Partido, e instituciones democráticas, unidas en torno a un proyecto invicto electoralmente.

Antes del 7-O, la oposición se vendía como invencible. Ya se veía con un presidente neoliberal al frente del país. Antes del 16-D también cayó en la trampa de triunfalismo, frente al anuncio de la inminente operación del presidente Chávez. Ahora sólo le quedan migajas políticas y triunfos pírricos.

En la revolución sólo hay “victoria tras victoria”. En la oposición sólo derrotas maquilladas de triunfos insignificantes frente a un Comandante Chávez que le ha ganado a todo y todos en procesos electorales presidenciales.

En cualquier país del mundo estos resultados electorales hubieran bastado para que la oposición cambiase totalmente de líderes, caras, partidos e incluso ideología. En Venezuela, la oposición, a pesar de ser humillada electoralmente, sigue aupando y promocionando las mismísimas figuras del pasado.

Siempre escuché hablar de las noches de los muertos vivientes, pero jamás del día de los muertos vivientes. Viendo los resultados del 7-O y del 16-D, planteo sin lugar a dudas, que ese día llegó para la oposición venezolana.

Miguel Angel Pérez Pirela

Columna Cayendo y Corriendo

maperezpirela@gmail.com

 

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