Comando Bolívar-Chávez

Francisco Rangel Gómez / Opinión

Una de las características más especiales que tiene esta revolución es el amor en el que se enmarca el proceder de quienes trabajamos en nombre del proceso que ha reivindicado, además del pueblo y sus derechos, también la historia y con ella los espacios que antes fueron profanados incluso por ignorancia.

Es el ejemplo de Ciudad Bolívar. La capital histórica de América Latina, el lugar donde se forjó la Primera República, donde por primera vez se habló de derechos ciudadanos, de Poder Popular, de constituir nación; una ciudad bautizada por el Río Padre, el Orinoco, y a pesar de tener tanto potencial en agua dulce, no hubo gobernante que en tantas décadas pasadas obrara en función de generar agua potable para el consumo del pueblo y aunado a ello las pocas obras que habían sobrevivieron al abandono y a la desatención de quienes gobernaron sin dejar rastros de gestión.

Sólo la Revolución reivindicó en este estado el servicio de agua potable haciendo obras completamente nuevas, estudiando a milímetros la factibilidad en cada proyecto y así hemos alcanzado una cifra que nos enorgullece, porque en ocho años hemos logrado lo que, en al menos 40 anteriores no se hizo; por eso comenzamos a construir el tercer acueducto para Ciudad Bolívar y con él continuaremos incluyendo a quien deja de bañarse con totuma para tener agua por tubería… eso se llama amor por el pueblo.

Fue esta hermosísima capital maltratada desde muchas perspectivas porque hace más de 68 años que Ciudad Bolívar no tenía un teatro digno donde ofrecer conciertos o preparar una agenda cultural, tampoco tuvo antes lugares abiertos para practicar deporte ni disfrutar en familia y los pocos existentes eran imperceptibles, la desidia los había convertido en verdaderos espacios abandonados.

Hoy orgullosamente contamos con una extraordinaria Villa Olímpica y su Velódromo completamente nuevo y cumpliendo todas las regulaciones internacionales deportivas, rescatamos el Complejo de Piscinas Olímpicas y el Parque Ruiz Pineda, que ahora se llena de pueblo que se ejercita; pronto tendremos el honor de inaugurar la sede de la Orquesta Sinfónica de Ciudad Bolívar, un Complejo Cultural que además cumple los requisitos que nos encomendara el gran Maestro José Antonio Abreu para concentrar el talento de nuestros jóvenes que se forman como músicos y así como nuestros deportistas y nuestra juventud, también fueron incluidos en este estado Bolívar que es progreso y reivindicación.

Las calles de Ciudad Bolívar (las que aun existían y las que jamás existieron antes) hoy son tocadas por la Rumba del Asfalto que ha devuelto la vialidad, consolidando cada sector y así cada espacio de este Altar de la Patria que tendrá todo lo que siempre mereció porque en revolución sabemos del valor de la historia que aquí se narra, la historia que gestó la nación que hoy tenemos… libre, soberana, como la soñó Bolívar y que brotó de la Angostura de su inspiración.

Así continuaremos rescatando escuelas, creando infraestructuras y espacios para la juventud, construyendo más complejos habitacionales, trabajando por el Hospital Ruiz y Páez, el más grande del Oriente del país y construido en esta ciudad que sucumbía como lo hacía la moral de un pueblo, que contundentemente decidió vivir en revolución para redimir el honor de la tierra que protagonizó la llama de la independencia, que hoy renace en esa libertad plena y se hace del futuro de un país que despierta a la conciencia de amar lo nuestro por encima de los intereses particulares, porque solamente así se hace Patria.

Viviremos y venceremos…!

@rangelgomez

 

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